De un gótico sobrio, destaca su espléndido patio de tres galerías y doble altura, con decoración geométrica y escudos.

Lo construyó Lope Sánchez de Valenzuela a finales del s. XV como palacio-fortaleza.

En el s. XVII pasó a ser convento de monjas mínimas de San Francisco de Paula, hasta la desamortización de Mendizábal en el XIX. Actualmente se usa como casino.