Esta parroquia tardorrománica es el único de los tres templos construidos tras la reconquista que se conserva en la actualidad y se usa para el culto. El exterior, de gran sencillez, cuenta con dos portadas de arquivoltas de medio punto que descansan en capiteles vegetales.
El interior está compuesto por tres naves. La cabecera se cubre con bóveda de cañón. En algunas paredes se conservan pinturas al fresco fechadas en los siglos XV y XVI, que han sido restauradas. En esa misma restauración apareció un arco de herradura visigótico, que hace pensar que mantuvo el culto cristiano aún en la época musulmana.


Imagen del interior de la Iglesia de
Santa Cruz, que muestra su singular
Altar Mayor.

El exterior de la Iglesia es de gran sencillez y belleza.