Es un templo gótico de fines del XV, que ha sufrido varias transformaciones. Así, destaca su portada norte, de estilo renacentista datada en 1653, y la portada principal, barroca, que sustituyó a la primitiva de estilo gótico.

El interior está formado por tres naves separadas por pilares y bóvedas de crucería de gran sencillez. Todas las capillas son también góticas salvo una, renacentista, fechada en 1619 y perteneciente a P. Nuño Álvarez de Salazar.

El retablo del Altar Mayor es barroco y compuesto por tres calles. En medio hay una hornacina con la imagen de San Pablo. En esta iglesia se veneran dos espléndidas tallas del s. XVII: el Cristo de la Expiración y Jesús Nazareno.