Sería probablemente una de las entradas mejor fortificadas del recinto amurallado; destruida por orden de Isabel la Católica en 1476, fue reconstruida poco más tarde.

Conforma un complejo sistema defensivo constituido por la gran torre que muestra los escudos de los Reyes Católicos, unida por un puente a la línea de fortificación que sigue hasta otro torreón llamado "El Torrico."