Es uno de los pocos restos que quedan de la muralla que rodeaba Baeza desde el siglo XI, tras el decreto de destrucción de la misma, junto con el Alcázar, por Isabel la Católica, para evitar los enfrentamientos entre Carvajales y Benavides.

Formaba parte de la Puerta de Baeza, su nombre se debe a Martín Yánez de la Barbuda, que en 1394 salió por ella para luchar contra los moros de Granada.