Cuando me levanté, la batalla ya había terminado. Lo que fue el laboratorio donde ahora estaba era casi un solar desprovisto de paredes, todo el material en ruinas, y herr profesor Von Schuwald muerto con el cráneo abierto a causa de uno de los escombros.
Y la máquina... hecha añicos. Los aliados llegaron al pueblo a las primeras luces del alba, y nuestras tropas del Eje les dio una dura bienvenida entre disparos, obuses de mortero y carros de combate; estamos en enero de 1945, y los muy infames yanquis nos estaban ganando terreno en esta guerra. Enero del 45... sí. Sigo en esta época. Y no obstante ya caía el atardecer, y las calles del pueblo solo estaban habitadas de cadáveres provenientes de sendas banderas, ratificados por un silencio sepulcral. Para mí, pasar del estruendo de batalla a este silencio fue un parpadeo. Con todo el bullicio, activé la máquina por accidente al tropezar y caer dentro, y de golpe la batalla terminó y pasaron unas diez horas sin darme cuenta. Entonces comprendí que el viejo Schuwald no estaba tan ido como pensé: realmente se puede viajar en el tiempo.
El plan: deshacerme de mi uniforme de oficial de la SS, buscar entre las ruinas de las casas ropa civil, y encaminarme hasta el próximo enclave nazi, a fin de informar al Alto Mando del III Reich. Vestido ya de civil, reparé en un soldado americano muerto que sostenía un rifle con mira telescópica ¿Y si hay apostados francotiradores?, pensé. Cogí ese rifle, le quité al americano toda la munición, y con esto, mi pistola luger y el amparo del anochecer, salí del pueblo colina arriba.
En el camino intentaba recordar lo que el profesor me contó de su máquina. Yo tenía ordenes de proteger el experimento, ordenes que acaté de mala gana, pues me parecía una majadería. Herr Schuwald comentó un problema que tenía con su proyecto, y es que cada salto en el tiempo tiene un proceso de recesión que el llamaba "el efecto de la campana de Gauss", consistente en la tendencia que tenía todo cuerpo físico transportado a volver a su tiempo original, de forma proporcional a la cantidad de energía desplazada en el viaje. Apreté el paso al recordarlo: no me seducía la idea de aparecer por arte de magia en medio de la batalla...
Y llegué a una aldea cercana en ruinas. Ya era noche cerrada. Sin embargo extremé precauciones, e hice bien ¡Bang! El disparo me pasó cerca, y en la oscuridad distinguí el fogonazo saliendo del segundo piso de una casa que aún aguantó en pié. Me parapeté tras los escombros, y tuve una idea: arrastrarme entre unos matorrales cercanos, buscar un buen ángulo de tiro, y acabar con ese cerdo a tiro de fusil. Funcionó. Le pillé por sorpresa, y antes de que enmendase su error apunté la mira telescópica a su cabeza, que recortaba una silueta oscura entre penumbras, y le salté los sesos.
Subí al piso, luger en mano, y vi a la luz de la luna que entraba por la ventana el cadáver del tipo bajo un enorme charco de sangre. Cuando me acerqué a mirarle... ¡Zas! Se hizo de día de repente.
Definitivamente, herr profesor no estaba loco. La campana de Gauss hizo de las suyas retornándome al pasado, en esta misma habitación a la misma hora que salté en el tiempo, y ya no había ningún cuerpo en el suelo. Afuera se escuchaba el fragor de la guerra, y resolví esconderme en un armario, a sabiendas de que este edificio no sería alcanzado por ningún cañonazo.
Al atardecer se calmó todo, como ya sabía que pasaría. Decidí seguir mi camino para informar a mis superiores, pero la curiosidad pudo mas que el deber ¿A quién demonios abatí en el futuro?
Esperé allí, saboreando con antelación mi trofeo. <<En cuanto asome los morros por esa puerta, esta vez le haré probar las balas de mi luger >>, pensé satisfecho. Pero el tipo se retrasaba y cayó la noche. Finalmente, escuche un leve ruido fuera ¡Allí estaba! Olvidando la luger cogí el rifle, apunté al tipo que también iba armado con otro igual, pero debió de intuirme, o me precipité y no apunté bien, o algo así, porque el disparo falló y la silueta de este saltó a esconderse detrás de las ruinas.
Sonreí. Había algo que yo sabía y él no. Sabía que desde donde él estaba a buen seguro que tendrá la misma idea que tuve yo, pero a mí no me pillará de sorpresa... apunté la mira a los matorrales, y efectivamente pude ver a la clara luz de la luna el movimiento de estos cimbreándose. Esperé a que asomara la cabeza, y... ¡No puede ser! ¡Ese soy yo! La impresión me paralizó, pero mi otro yo, que no me distinguía la cara entre las sombras, no dudó ni un segundo en repetir la historia...
¡BANG! .






Él fue otro de los que caminó por el desierto. Si mis hermanos y yo sabemos de él es únicamente por lo que hemos leído - a lo largo de los años - escrito en los muros de tantísimas ciudades. Su nombre es el núcleo del sujeto de frases tan cortas como Tron nos vengará. Y así pudimos reconstruir su semblante, su historia y su misión en medio de la humanidad: leyendo millones de dichos. Incluso cuando supe que él había llegado al oasis yo mismo garabateé: Felicidades Tron.






Si hubiese ocurrido antes de medianoche no me habría inmutado, porque despierto racionalizo habilidosa y si es preciso infamemente cualquier idea por descabellada que sea. Pero si vas persiguiendo entusiasmado por medio de un prado verde a tres hermosas doncellas que no dejan de provocar y de repente, casi cuando las has alcanzado, te despiertas sobresaltado, durante unos segundos interminables te figuras que alguien ha entrado en la oscuridad de tu descanso y llega con la intención de abrirte en canal. Yo podría soportar el dolor pero si veo sangre me muero. Encendí pues la luz y no vi nada, así que me abandoné al lamento de haber perdido ocasión de abrazar a Esmeralda, Rocío y Abril, las cajeras del súper. Entonces un grito, similar -ya comprendí- al que me sacudió en la cama momentos antes, hace que me incorpore para rastrear el ambiente y concluir que ese desgarro de vida se había producido fuera de mi alcance, en el piso cuarto supe después, donde vivía Inés, una mujer joven a la que los años se le habían alargado huyendo de un abrazo opresivo a través de un prado de fango, en el que se hundió y se ahogó aquella misma noche.






por el Emin. Prof. Jens Albert Hipo Krittes de Chenoa*
Se acercan los días esperados para gran parte de la Humanidad, entendiéndose implícitamente como "Humanidad" aquélla que representa al pueblo cristiano que, a estas alturas del siglo XXI, sigue sus valores conceptuales de una manera peculiar. Pasemos a continuación a dar un repaso de la lista de estos conceptos tan valoradamente valorados. Que va para examen sorpresa, habrá puteo para el que no me entregue la puta ficha identificatoria, so golfos.

LA GRATITUD. Sé siempre grato con la gente, aunque no hayan hecho nada especial por ti. ¿Qué significa?. Amig@ aspergian@, ésta es la cuestión. Una vez oí la frase de: "es que de la gratitud no se aprende con el tiempo, sino ya desde muy joven". ¡Hay que ser más list@ y anticiparse mejor a los acontecimientos!.

LA EDUCACIÓN. No llenes nunca un vaso de vino, sobre todo NUNCA LO HAGAS EN EL DECURSO DE LAS GRANDES CITAS. Nunca coloques cuchillo-tenedor en la mesa, sino al revés. Encaja todos los golpes que te mande un/a descerebrad@, sea los de un/a licenciad@ o no. Recuerda siempre: eres una persona noble, unos buenos Alcántara. Toda norma estúpida acaba siendo aceptada socialmente por convención. Esto último es muy importante.

LA MORAL. Entendida siempre como "haz siempre lo que te digan tus superiores". No hagas caso de aquéll@s que dicen lo de "sé tú mismo". Esa frase proviene del movimento "hippy" de los ochenta, hoy día afortunadamente más desfasado que el Pentium II. Ahora quedan reductos de este pensamiento entre el movimiento heavy, aspi-friki y otros pocos marginados más.

LA LEY DE MERCADO. Compra siempre, sobre todo en estas fechas que se avecinan. Que para eso está la televisión, ¡que te creías!. Algo hay que hacer para que l@s niñ@s sean felices, ¿no crees?. Compara precios, invierte en bolsa, en activos, en pasivos, en singular, en plural, en gerundio, en leasings y si puede ser, en pollas en vinagre, que últimamente se revalorizan continuamente. Así harás amig@s, con la tontería. Porque he aquí las ventajas de la sociedad capitalista. Me remito al punto 1: el que no corre, vuela. No seas capull@.

EL COTILLÓN COTILLA. Si mientras por la calle, el bar, etc. oyes este sui genérico concepto, no te preocupes, es normal. No es más que una metafísica típica de estas fechas: bailes ridículamente chorras, globos con sonidos chirriantes para tus sufridos oídos (sobre todo cuando explotan o cuando algún/a graciosill@ los va rozando con cualquier objeto con tal de disfrutar viendo sufrir a algún/a pobre "aspie" sensible al ruido, matasuegras igual de "coñazadamente encantadores", y pa' que no falte, los chismes de tus tías sobre la Juanita del Sexto o su Pequeño Gran Hijo que va para Ingeniero de Teledetección de Fabadas de Derecho, que será el próximo fichaje para las cinco próximas temporadas por parte de un gran equipo: el Estado F.C.

EL PRIMO ASPIE , normalmente con el alias "Ojo de oveja negra". Se trata de una especie indígena en vías de extinción, normalmente representa la 1/50 fracción de cada familia. Suele ser un ser inadaptado a los continuos cambios en esta magnífica sociedad, reacciona apasionadamente ante cualquier ofrecimiento positivo de alguien en concreto, reacciona desproporcionadamente ante todo elemento puteador. Es un ser peligroso, ya que cuenta con una memoria extraordinaria, cosa que representa un cierto peligro para asegurar "el equilibrio". Suele ser cariñoso, pero este cariño no le suele ser correspondido porque simplemente es una variante del "Homus capullus maximus" que no sabe captar las indirectas del sexo opuesto o semejante. Su hábitat suele ser urbano, de cualquier área del planeta, aunque pueden registrarse casos aún más aislados en algún que otro pueblo. No cabe decir que es pacifista, sólo se muestra agresivo con los objetos e incluso contra sí mismo, no contra otras personas. Asiste regularmente a todo acto chorra voluntariamente impuesto, normalmente con una cierta desgana. De todas maneras, como no interesa, interesa que no sea objeto de estudio interesante para la Psicología.

EL AGOBIO. Esto es imprescindible, porque si no éstas no serían unas fechas especiales. Dónde no veas un problema, piénsalo, búscalo, seguro que te encontrarás con una idea que te hayas dejado en el cuarto de baño. Además, siempre está cierta gente que te ayudará en esta materia como "regalo de Reyes".

LAS CANCIONES TRADICIONALES DE TODA LA VIDA. Un buen complemento para el punto anterior, ya que supone un elemento adicional de tortura para todo ser sensato. Nos recuerda, a menudo, de manera implícita o explícita, lo Imperfectamente Perturbador que suele ser Nuestro Señor Celeste Encarnadamente Resucitado.

LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES. Por muchas fechas que hayan, nunca faltan. Ideal para toda persona cansada de alegrarse, después de atiborrarse de golpes de pandereta y de buen cava, pero este año no conviene que sea Etrusco, sino Longobardo, ya que un señor etrusco muy malo ha dicho algo que no suele vender como gusto políticamente correcto. Recuerda: siempre son los Longobardos los que generan polémica. Uy, perdón, lapsus, quise decir Etruscos.

Dicho esto, pues se acaba con esta lista dichosa. Como toda persona avispada, a menudo utilizo un tipo de recurso literario de cuyo nombre no puedo acordarme. Para los/las que tengáis una edad avanzadilla, os acordaréis del "puedo prometer, y prometo" de un señor muy famoso, conocido por su supuesto afán aperturista, pero también por tener un pasado oscuro. Pues un servidor hace lo mismo, porque también tuvo un pasado oscuro... oscuro de sufrimiento, rabia, dolor y destrucción. ¿Dónde está el sentido del doble juego de la vida?. ¿Cuál es la clave para encontrar el umbral del Encantamiento General tan esperado?. ¿Cuál es el límite entre el bien y el mal?¿Es la Constancia un método empírico comúnmente aceptado como método infalible, fácil de asimilar? ¿La identidad individual es un rasgo siempre diluyente? ¿Dónde están mis gafas, mi sofá? Son preguntas aún por responder, la comunidad científico-social aún no ha llegado a una conclusión clara y concisa. Los análisis efectuados entre 1000 personas escogidas al azar han resultado poco satisfactorios: 450 desertaron nada más comenzar Operación Barullo, 200 fueron consideradas nulas por no reunir los requisitos mínimos (quizá no les gustaban las "requisitas" gambas al ajillo, como tampoco se inclinaban por ninguna opción de pensamiento autorizada, en fin, diversos factores que no vienen al caso), 100 vomitaron al ver que algunas personas tenían aspecto de "vagabundo post-empresarial" y también desertaron. Nos quedan las 250 restantes que aún faltan por verificar sus datos, ya que es posible que la mitad no lleven el NID que les identifique como seres humanos.
La respuesta final a todo esto depende en gran medida de la seguridad, del equilibrio y de las maravillas de Nuestro Celeste. La verdad está tanto dentro como fuera, palante y patrás.


*es profesor eminentísimo emérito de Mitología Aplicada a las Ciencias Marujas de la Universidad Pseudo-Autónoma de Carcelona
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