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La portada principal de la Catedral
fue trazada por Villalpando
"Jesuita y natural de Córdoba, pasa a Baeza al fundarse el primer colegio de la Compañía en esta ciudad, hasta que en 1592, acompañado del padre baezano Jerónimo del Prado, marcha a Roma para terminar la obra que le ha dado fama universal, los comentarios del Templo de Salomón, según la visión del profeta Ezequiel, encargo ambicioso de Felipe II, que motivó serias disputas teológicas y peligrosos roces con la Inquisición, motivo por el cual se terminó en Roma, donde murió su compañero del Prado.
Matemático, filósofo, amigo y discípulo de Herrera, el complejo ambiente cultural en torno al Escorial, dominado por la magia y el esoterismo, y Baeza ciudad floreciente, espoleada en aquellas fechas por el movimiento de los iluminados y su Universidad, donde explicaba Jerónimo del Prado, fueron climas propicios para la labor especulativa del jesuita, acompañada de la práctica arquitectónica con su restauración de la Catedral, siendo originalmente suya la Capilla Mayor, con el altar y bóveda subterránea, con medidas escrupulosamente terminadas, con arreglo a su obsesión por la euritmia como "orden divino" , que dominaba su idea de arquitectura.
La portada principal de la Catedral le debe su traza, así como el Colegio de Santiago, con dos trazas, una de Jerónimo del Prado y otra de Villalpando, es el ejemplar manierista con más pleno sentido arquitectónico y ritmo perfecto de proporción.



Diego Pérez de Valdivia fue uno de
los primeros responsables de
la Universidad baezana.
Nacido en Baeza hacia 1526, fue discípulo predilecto del maestro de Ávila que lo destina a la Universidad, enviándolo a la de Salamanca en 1547, para que se "empape" de Teología. En 1549, es profesor en la de Baeza.
Fue predicador en la Universidad, y Arcediano de la Catedral de Jaén en1567. El obispo Don Francisco Delgado, amparándose en el Estatuto de Limpieza, presiona para que renuncie al cargo a favor de un sobrino suyo. Esto y otras acusaciones motivó le intervención del santo Oficio, que abrió uno de los procesos más duros, largos y penosos que realizó el Tribunal de Córdoba, acusándolo de Alumbradismo. Encarcelado durante dos años, los mismos inquisidores se compadecen de él, sacándolo por su cuenta y riesgo al Patio de los Naranjos y la Alberca de los Reales Alcázares, para que tome aire libre y el sol, prestándole papel y pluma para que pueda escribir. Fallado al fin el pleito criminal por delitos de herejía es obligado a retractarse en la catedral de Jaén.
Estuvo en Toledo el 18 de febrero de 1577, entrevistándose con Santa Teresa de Jesús. Marchó a Barcelona que será su segunda y definitiva patria. Al morir Carleval, en él recayó el Patronato de la Rectoría de la Universidad. Apremiado para que regrese a Baeza, el Obispo de Jaén, Don Francisco Sarmiento, le ofrece el Arcedianato vacante por la muerte de su mismo sustituto, interviniendo los Consellers de Barcelona ante Felipe II, el catedrático de Sagrada Escritura de la ciudad condal y predicador "apostólico". Siguió allí hasta que muere el 28 de febrero de 1589.

Cuando sufre en Soria el terrible mazazo de la muerte de su joven esposa Leonor, decide abandonar la ciudad castellana y gestiona su traslado, lo que le va a traer en 1912, como catedrático de francés, al Instituto de Segunda Enseñanza de Baeza, donde permanecerá hasta 1919, fecha de un nuevo traslado, esta vez a Segovia.
Los primeros momentos de su estancia en la ciudad están marcados por la insatisfacción, como se comprueba en una carta dirigida a Unamuno. El viaje desde la estación de Ferrocarril - que él imaginaba situada en el casco urbano - hasta la ciudad y el susto de la supuesta "agonía" del director del Instituto, no serían precisamente un buen augurio para el alma atormentada del poeta, que contenía silenciosamente el dolor de la ausencia definitiva de Leonor.
No obstante, los paseos y tertulias en el tranquilo vivir baezano le iban a dar el sosiego necesario para desplegar una intensa actividad lectora y creativa, que poco a poco irían mitigando el recuerdo de Soria y de su esposa. El amplio panorama paisajístico que se contempla desde la atalaya de la ciudad, completando con viajes por las poblaciones cercanas, pronto se adueñaría del poeta, dando motivo a alguna de sus composiciones más celebradas.

De la ciudad moruna
Tras las murallas viejas
Yo contemplo la tarde silenciosa
A solas con mi sombra y con mi pena.
El río va corriendo
Entre sombrías huertas
Y grises olivares,
Por los alegres campos de Baeza.



Alonso de Bonilla y garzón, poeta y platero, cobra en 1611 una cantidad por la confección de un relicario que desgraciadamente no ha llegado hasta nosotros.
Nacido en Baeza entre 1567 y 1570, falleció en la misma ciudad en 1642. elogiado por Lope de Vega en "La Filomena", "El laurel de Apolo" y en las "Aprobaciones", que figuran al frente de algunas obras de Bonilla, es considerado como un precursor del Conceptismo, puesto que comparte con el segoviano Alonso de Ledesma.
Ignorado durante mucho tiempo, es muy considerado el papel que desempeñó en la poesía española del Siglo de Oro.
Gozó de una posición bastante acomodada, ya que a su oficio de platero se unían el comercio de lanas y vinos. Demostrada su relación con la Universidad de Baeza, se desconoce si pasó por las aulas o no.
Entre sus obras destacan "Peregrinos pensamientos de misterios divinos en varios versos y glosas dificultosas", Baeza, 1614. "Glosas a la Inmaculada y pura Concepción de la Virgen María", "Madre de Dios y Señora Nuestra", Baeza, 1615. "Nuevo jardín de flores divinas", Baeza, 1617, con elogiosa aprobación de Lope de Vega, así como "Nombres y atributos de María", Baeza, 1634, considerada como su obra de más valor.
El profesor Chicharro lo presenta como un claro ejemplo de evolución del Manierismo al Barroco, utilizando con más profusión los metros italianos, marcando una línea que explotarían los grandes genios del Barroco.




La obra de Juan Huarte de San Juan:
"Examen de Ingenios para las Sciencias".
Una de las personalidades más eminentes de la segunda mitad del siglo XVI fue este médico de origen navarro, nacido en Dan Juan del Pie del Puerto (hoy Francia). En 1572 ejerce como médico en Baeza, estando también ligado a Linares, donde tenía casa principal. Su hija mayor Águeda ingresó en 1587 en el Convento de Santa Catalina de Baeza.
"El examen de ingenios para las ciencias", Baeza,1575, publicado en los talleres de Juan Bautista de Montoya, obtuvo un gran éxito, publicándose en Pamplona en 1578, Valencia y Bilbao en 1580 y en Huesca en 1581. La obra tuvo problemas con la Inquisición y estuvo incluida en el catálogo de libros prohibidos en Portugal en 1581, fecha en que desaparecen las ediciones españolas, aunque continuaron en el extranjero, Leyden 1591 y 1652, Amberes 1593 y 1603, Ámsterdam 1662 y 1672, y Bruselas en 1702. en 1583 se incluye en el índice de libros prohibidos en España y en el índice de libros expurgados en 1584, lo que llevó a una nueva edición corregida, que se imprime en la misma imprenta de Juan Bautista de Montoya en 1594, a la que siguieron las de Medina del Campo - 1603 -, Barcelona -1607-, Alcalá -1640-, Madrid -1668-, y Granada -1768-.
Las traducciones son numerosísimas: francesas e italianas antes de terminar el siglo XVI; latinas y neerlandesas en el XVII; alemanas en el XVIII; y una rusa en el XX. El "Examen" convierte a Huarte en uno de los padres de la psicología moderna. La obra es un análisis profundo de la psiquis humana.

La rutina de Antonio Machado en Baeza se rompe un día con la llegada de un grupo de estudiantes granadinos que, acompañados por su profesor de arte, don Martín Domínguez Berrueta, visitan la ciudad. Entre esos estudiantes iba un joven moreno, de pelo negro y mirada soñadora; su nombre era Federico García Lorca. Visitaron el Instituto, y Berrueta presentó a Machado a sus alumnos de la Facultad de Letras granadina. Federico, aunque tímido, se atrevió a decir a don Antonio: "A mí me gustan la poesía y la música." Al atardecer se organizó una reunión en el casino para que Machado leyera poemas y Federico tocara el piano, cuyo arte había aprendido con su maestro de Granada, don Antonio Segura. Machado leyó primero poemas de Rubén darío y luego poemas suyos, de Campos de Castilla, entre ellos "La tierra de Alvar González", cuando termina la lectura, se aplaude con entusiasmo, y Federico más que nadie. Hecho el silencio, Federico se sienta al piano, y toca algunas piezas de motivo andaluz, entre ellas la Danza de la Vida Breve. Toca con brío y gracia, con toda su alma, y el éxito es tan grande que el joven y desconocido pianista -aún no pensaba en ser poeta-, tiene que seguir tocando: aires andaluces, de León, de la Montaña. En el concierto intervino también una alumna de Machado, María del Reposo Urquía, hija del director del Instituto, que tocó una de las Romanzas sin palabras de Mendelssohn.
De este viaje a Baeza dejó constancia García Lorca en un artículo publicado en la revista granadina "Letras", 30-XI-1917, que luego fue recogido con otro más sobre el mismo viaje, en su libro "Impresiones y paisajes", 1918.


Lorca en su casa de Granada
junto al óleo de Dalí
"Naturaleza Muerta".

Nació en Lima en 1725; doctorado en leyes, vino a España en 1750. Tras su excarcelación de Leganés, casó con una viuda rica, viajó por Italia y Francia, y a su regreso abrió casa en Madrid en la que instaló una gran biblioteca, cuyos salones fueron centro de tertulias literarias y discusiones filosóficas sobre las ideas enciclopedistas.
El conde de Aranda, tras el motín de Esquilache, le situó como director del Hospicio de San Fernando. Síndico personero de Madrid, Intendente de Andalucía, Corregidor de Sevilla y Superintendente de los nuevos poblamientos de Sierra Morena, se acreditó en estos cargos como un inteligente renovador.
Trató de impulsar las nuevas ideas con escritos como el Informe sobre la ley agraria, 1768, o como su Plan general de estudios, 1767. Topando con la Inquisición que le condena a exilio perpetuo de la corte, escapando a Francia, Suiza, recibiendo el triunfo de la Revolución Francesa, defraudado por el radicalismo de los nuevos dirigentes y sufriendo prisión, regresó a España en 1798.
Rechaza el cargo de Consejero de Estado que Carlos IV le ofreció a San Lorenzo del Escorial, en su visita de agradecimiento, por permitirle su regreso. En este mismo año se publica su Evangelio en triunfo. Se traslada rápidamente a Baeza, en donde poseía una casa de campo salvada de la confiscación, sin embargo no vive en ella, sino en la que poseía su prime Tomasa de Arellano en la plazuela de la Puerta Chica, actual Plaza de Cándido Elorza.
En sus últimos años de sosiego en Baeza, tras el profundo cambio que sufren sus ideas religiosas, no permanece inactivo; socio de mérito de la Sociedad de Verdaderos Patricios, desde su fundación en 1774 cuando era Intendente de las Nuevas Poblaciones, en 1880 se dirige a don Luis de Urquijo, Ministro de Estado, proponiendo una lengua y un sistema de escritura universal.
En este mismo año revisa y retoca su Salterio Español o Versión Parafrásica de los Salmos de David, de los Cánticos de Moisés, de otros Cánticos..., así como de sus Poemas Cristianos escrita o terminada en Baeza.
Muere el 25 de febrero de 1803, siendo enterrado en la Iglesia de san Pablo, desconociéndose el lugar exacto de su sepultura.