BAEZA
UNA CIUDAD PARA LA HUMANIDAD

En el centro geográfico de la provincia de Jaén, a 45 Km. de la capital por encima de la nacional 322 Córdoba-Valencia en la comarca de La Loma, se alza la ciudad de Baeza, en el margen derecho del Guadalquivir sobre una colina de suaves pendientes poblada de olivos. Baeza posee unos valores y un inigualable encanto renacentista, que hace al visitante trasladarse en el tiempo, realizar un viaje sosegado entre el glorioso latir de sus piedras doradas que narran con enorme belleza ese transcurrir de siglos de esplendor traducido en su estructura urbana, sus calles, iglesias, palacios, rincones plazas...

La historia, el tiempo y el arte se han conjugado con largueza para dar a Baeza no ya una acusada personalidad monumental, sino todas las cualidades para ser incluida entre las ciudades más hermosas, Patrimonio de la Humanidad, de forma conjunta con la vecina y hermana ciudad de Úbeda. De remotos orígenes, -desde la primera Edad del Bronce-, todas las culturas han dejado su huella en Baeza: la ibérica, la romana, la visigótica, la musulmana... hasta llegar al Barroco. Ostentó la capitalidad civil y religiosa del Alto Guadalquivir hasta la reconquista de Jaén, pero es en el siglo XVI cuando alcanza su florecimiento, con magníficos exponentes en iglesias y palacios que con el Renacimiento, y sin demérito de los estilos arquitectónicos precedentes, alcanza una simbiosis de magnífico resultado con el sello de Andrés de Vandelvira.

Cualquiera de los itinerarios que el viajero puede emprender en Baeza le descubrirá su rancio abolengo, ganado con el prestigio de sus caballeros en la reconquista. Fachadas encaladas o de piedra cuidadosamente cincelada por los canteros que invitan al paseo sosegado, buscando los pasos de San Juan de Ávila, San Juan de la Cruz, o del poeta Antonio Machado al pie de la muralla, que nos descubre un impresionante paisaje que se abre al Valle del Guadalquivir. Esos pasos lentos, sobre la evocación de la ciudad musulmana, desembocan en el esplendor de la Plaza de Santa María. En el centro destaca la fuente del mismo nombre que, a modo de arco de triunfo, se alza sobre cuatro pilastras, al frente la Catedral, que ha sufrido numerosas transformaciones, aunque realizadas en el siglo XVI, lo que le imprime el carácter renacentista que ofrece. Destacan la rejería del maestro Bartolomé, la sobriedad del Claustro, el gran retablo barroco, sobresaliendo la Custodia procesional del Corpus, considerada entre las mejores de España. Junto a ella, el bello edificio de las Casas Consistoriales Altas, y cerrando la plaza, el antiguo seminario, hoy sede de la Universidad Internacional de Andalucía.

Apenas bajando la calle encontramos el Palacio de Jabalquinto, excelente muestra de la arquitectura civil del último gótico, que además de su soberbia fachada nos ofrece en su interior un bello patio renacentista y su escalera barroca, y configurando otra pequeña plaza la iglesia románica de Santa Cruz con interesantes pinturas manuales. Desde Jabalquinto hacia la Plaza del Pópulo es obligado el paso por el edificio de la antigua Universidad, ahora instituto, donde se conserva intacta el aula en la que Antonio Machado ejerció la docencia. Ya en la Plaza, encontramos la Fuente de los Leones coronada por la estatua de Imilce, rodeada por los edificios de las Escribanías Públicas y la Audiencia Civil, el de las Antiguas Carnicerías, y el Arco de Villalar y la Puerta de Jaén, estos del antiguo recinto amurallado.

Edificios como el Ayuntamiento, Torreón de la Puerta de Úbeda, Balcón del Concejo, Torre de los Aliatares, el antiguo Convento de San Francisco, de los Descalzos, de San Antonio Abad, iglesias de San Pablo, El Salvador y San Andrés, palacios de los Salcedos y Rubín de Cevallos o el antiguo cuartel de Sementales, completan los más de quinientos edificios catalogados que denotan la importancia de Baeza.

Pero no sólo esta impresionante riqueza monumental es el principal atractivo de Baeza, sino que a ello hay que unir el encanto de sus gentes, sus tradiciones y fiestas, destacando la Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional por el gran número de cofradías y el valor escultórico y artístico de sus pasos procesionales, durante la cual se interpreta el Miserere de Eslava. El Corpus Christi, con la Custodia Procesional, magnífica obra de orfebrería del siglo XVIII, para esta festividad las calles se engalanan con altares y alfombras de flores. La feria y fiestas patronales del 15 de agosto en honor a la patrona, la Virgen del Alcázar, la fiesta de las Cruces en mayo, o la popular Romería de La Yedra, una de las más antiguas, y que se celebra en septiembre en honor de la Virgen del Rosel, en la que se dan cita miles de romeros de toda la comarca a caballo o en carrozas engalanadas.

Es muy interesante visitar el Centro de Desarrollo y Turismo Rural Hacienda La Laguna. Enclavado en un paraje natural conocido como Laguna Grande en el Puente del Obispo, además del bello entorno, cuenta con el único Museo del Aceite de Andalucía, que recoge las modalidades del proceso de producción del aceite, la historia y evolución de la molturación de la aceituna, una oficina de asesoría turística, un área recreativa con pistas deportivas, piscina, posibilidad de rutas ecuestres y cicloturísticas, camping, restaurante, hostería, y una de las mejores Escuelas de Hostelería de Andalucía.

Todo ello sin dejar a un lado el placer del tapeo y de la rica y variada gastronomía baezana, con exquisitos platos recuperados de la cocina tradicional y que tienen como indiscutible protagonista al mejor aceite de oliva. "Bacalao a la baezana", "Alcachofas con panecillos", "Cocido mareao", "Hornazos", "Cazuelas", "Ochíos", o exquisitos postres como las Gachas, Empanadillas, y pasteles de cabello de ángel, son algunas de las excelencias que ofrece al visitante la cocina local.

M.S.C.